Taiwán no está preparado para abolir la pena de muerte

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El día 25, el presidente Ma Ying-jeou participó en una rueda de prensa sobre el segundo informe de la nación tras la aplicación del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos y del Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales. Los dos pactos son tratados multilaterales estipulados por las Naciones Unidas.

 

El mandatario manifestó en su discurso que Taiwán aún no tiene un consenso en torno a la abolición de la pena de muerte, por lo que el Gobierno continuará manteniendo la pena capital, aunque con mucha cautela. Ante la consulta sobre si las autoridades judiciales emplearían la cadena perpetua en sustitución de la pena de muerte, el presidente Ma indicó que actualmente el Gobierno no considera esta opción, ya que ocasionaría diversos problemas al sistema judicial.

 

A raíz de los asesinatos aleatorios ocurridos recientemente en Taiwán, Ma Ying-jeou considera como un gran malentendido el hecho de que algunas personas consideren que tras la firma de los dos pactos arriba mencionados, haya una mayor flexibilidad a la hora de sentenciar a los delincuentes por homicidio. El mandatario indicó que el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos señala claramente que la aplicación de la pena de muerte solo puede aplicarse bajo tres condiciones, como son delitos de extrema gravedad, estar en contra de la Convención para la prevención y la sanción del delito de genocidio, y en aquellos casos en los que el proceso judicial ha llegado ya a su sentencia final. El presidente Ma enfatizó que Taiwán ha cumplido con todos estos requisitos y que la isla no tiene obstáculos en el derecho internacional a la hora de anunciar y aplicar la pena de muerte. Sin embargo, esto no quiere decir que Taiwán se exceda en la aplicación de la pena capital. La cantidad de ejecuciones en Taiwán ha pasado de un promedio de 18 personas hace 20 años, a 6 personas en la actualidad.

 

El presidente Ma reconoció que muchos países han abolido o suspendido la pena de muerte. No obstante, las encuestas en Taiwán indican que un 80% de la ciudadanía no apoya la abolición de la pena capital. Además, Taiwán aún no tiene condiciones para abolirla, por lo que el Gobierno continuará manteniendo la pena capital, aunque con mucha cautela.

 

Así lo manifestaba el presidente Ma:»No todos desean mantener en la cárcel a un preso condenado por homicidio. Además, al no poder algo contra el preso durante las investigaciones judiciales, esto ocasionaría problemas administrativos dentro de la prisión. No soltarlo de por vida también ocasionaría un grave daño contra los derechos humanos. Por esta razón, comprendo que el Ministerio de Justicia aún no considera la cadena perpetua como sustituta de la pena capital».

 

RTI

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