Arquitectura

0
295
Taiwán de ayer y de hoy

Entre aquí para escucharEl fundador de Fieldoffice Architects y ganador del Premio Presidencial a la Innovación y del Premio Nacional de Arte de 2018, Huang Sheng-yuan, no ha dejado de recibir premios nacionales y extranjeros durante los últimos veinte años. Sin embargo, ese halo de excelencia que surge de tales galardones jamás le ha hecho olvidar su propósito original. Aun así, se ha permitido atraer carne fresca a su estudio: un grupo de personas con sus mismas ideas que hacen lo que debe hacerse sin dar cabida a las quejas ni al arrepentimiento.

“Doy las gracias por la libertad que me brindaron mis padres”. Huang se convirtió en un adulto con una fuerte autoestima y, después de sacar unas notas excelentes en el Instituto Jianguo de Taipéi, se alegró mucho cuando fue admitido en el Departamento de Arquitectura de la Universidad de Tunghai.

“Cuando era muy pequeño, descubrí que tenía una visión espacial muy desarrollada”. A Huang siempre le ha gustado jugar al ajedrez chino, que es un juego que requiere ciertas habilidades espaciales, pero era muy malo jugando al bridge. Sin embargo, el juego al que Huang se acostumbró más en su infancia fue aquel en que él era un trotamundos cuya familia carecía de residencia permanente. “Antes del instituto, nos mudamos siete veces de casa”. Huang solía encontrar un tanto divertido aquello de deslizarse y moverse en espacios pequeños. “Tenía que subir por la cama de mis padres y la de mi hermana pequeña y después atravesar la ventana que había en lo alto del dormitorio para poder llegar al cuarto de baño”.

“Cuando empecé la primaria, mi padre me pedía que le dibujara los diagramas articulatorios que se utilizaban en fonética”. Su padre, que impartía clases en la National Taiwan Normal University, jamás subestimó el don natural de su hijo que tanto orgullo le causaba. En aquella época anterior a los videojuegos, “los bloques de construcción eran mi fuerte”. Durante el proceso de construir una y otra vez, Huang Sheng-yuan siempre daba con nuevas ideas, que enriquecían aquella época despreocupada de su vida.

“No hay nadie omnipotente y todo el mundo tiene una habilidad para hacer algo”. Huang conoce muy bien la importancia del trabajo en equipo y “ha cuidado como un tesoro a cada uno de sus socios”. Desde que abrió su primer estudio de arquitectura (el precursor de Fieldoffice) en 1994, Huang, quien se encuentra conectado de una manera muy estrecha con el condado de Yilan, empezó a captar a un grupo de socios de ideas afines a las suyas. El equipo creció como el coral y su expansión llegó a alcanzar hasta más de 30 miembros. Además, una vez que empiezan las vacaciones de verano, una sucesión de estudiantes en prácticas y becarios crean tanto alboroto en la oficina que aquello parece un día de mercado.

Con una experiencia académica y profesional excelente y con obras que le han ganado el reconocimiento internacional, puede que Fieldoffice tenga por delante un camino todavía más deslumbrante. Sin embargo, Huang Sheng-yuan aún se siente fuertemente ligado –y esto es algo positivo para él– a su tierra natal y a la misión de ir más allá de la belleza y de lograr que la siguiente generación se aferre a la esperanza y a sus sueños, sin importar las dificultades que pueda encontrarse en el camino.

DEJA UNA RESPUESTA

Please enter your comment!
Please enter your name here