Los fabricantes de sorpresas, siete jóvenes taiwaneses ofrecen experiencias de inmersión

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Hasta finales de marzo pasado en la Zona Este de la ciudad de Taipéi, cada noche, más de cien personas llenas de curiosidad y el deseo de ser sorprendidas seguían unas enigmáticas indicaciones enviadas por correo electrónico. Las personas debían acudir hasta un hotel, acercarse al mostrador de recepción y pronunciar la siguiente contraseña al personal encargado: “estoy buscando al administrador entonado”. Este sería el punto de partida para una noche llena de sorpresas y experiencias inolvidables.

Los participantes deben primero beber una copa de whisky, para luego ingresar a una estancia cuyas paredes están repletas de llaves colgando. A continuación, beben cocteles mientras exploran esta curiosa habitación, dentro se presentarán uno tras otro personajes como si de una obra teatral se tratase: reyes, princesas y brujas. El ambiente en el que se encuentran ha sido meticulosamente decorado y acondicionado para que los participantes se sientan extraídos de la cotidianeidad y repetitividad de su día a día , lo que las lleva naturalmente a dar un respiro y reflexionar sobre las decisiones que han tomado a lo largo de sus vidas.

Esta experiencia es un servicio único brindado por la empresa “fabricando sorpresas”, compuesta por siete jóvenes cuya edad promedio no supera los 30 años.

Fabricando sorpresas es una agrupación como muy pocas en Taiwán, que ofrece experiencias de inmersión a los participantes, dándoles la oportunidad de adentrarse en una narrativa única, como si de una historia se tratara, y de experimentar todo tipo de temáticas. Por ejemplo, la llamada “cena sin luz” , en el que los participantes comen en un cuarto completamente a oscuras, o “la cena unipersonal”, cuya regla principal es que la persona debe sentarse a la mesa sola, y el más reciente servicio, que combina cocteles, comida y una actuación teatral, llamado “el gran hotel entonado”.

“la experiencia que estos jóvenes ofrecen a los participantes les da una sensación placentera que se mantiene por mucho tiempo y es difícil de olvidar. Quienes han vivido estos servicios de inmersión desean comentarlo con sus amistades y conocidos y, más aún, les da inspiración o una perspectiva nueva sobre las cosas”, explica el gerente de marketing del hotel de cuatro estrellas Home Hotel, Lu Nianxin, localizado en el distrito Xinyi en Taipéi, quien se comunicó con el equipo de “fabricando sorpresas” y colaboró con el proyecto “del gran hotel entonado”.

Los cofundadores de “fabricando sorpresas”, Chen Xinlong y Lin Yexuan, decidieron que el elemento básico de su empresa sea ofrecer experiencias abstractas. De esta manera, los consumidores pueden deleitarse con todo tipo de temáticas que ellos elijan. “las experiencias de entretenimiento logran que las personas abran sus corazones y consideren ciertos mensajes que en otras circunstancias hubieran rechazado. Es uno mismo de quien estos mensajes o ideas afloran, no se trata de mostrar una historia en una pantalla”, explica Chen Xinlong.

En realidad, todos los detalles y momentos emotivos están construidos sobre la base de la racionalidad, Chen Xinlong y Lin Yexuan analizan el diseño de estas experiencias y lo resumen en las siguientes cinco directrices:

Uno. Pensar desde la perspectiva del participante: cuando el equipo se encuentra en etapa de diseño, idea todo el escenario y la secuencia de actos desde la perspectiva del cliente.

Dos. Un acto simbólico que da inicio a la experiencia: se establece algún tipo de acción que el participante ha de ejecutar para que dé inicio a la experiencia de inmersión. Esto hace que el participante ingrese en el mundo que se ha producido para él.

Tres. Mapa de usuario: determinar las posibles emociones que los participantes sentirán en cada uno de los platos de la merienda. Controlar todas las etapas del proceso.

Cuatro. Acumulación de detalles: a través de los discursos pronunciados por los actores en el equipo de trabajo, el amoblado y la decoración, crear una experiencia que tenga clara relación con el tema principal que se desea abordar.

Cinco. Fin de la sorpresa: ofrecer a los participantes un cierre inesperado. Por ejemplo grabar un mensaje en audio para la persona que uno ama. Crear un recuerdo inolvidable que pueda compartir con otras personas.

La fortaleza de “Fabricando Sorpresas” es que su servicio no puede ser copiado fácilmente, pero al mismo tiempo, ocasiona que, al no poder ser replicado de manera sencilla, el servicio no puede expandirse a una escala de mayor alcance. A pesar de que el que su modelo de negocios pueda seguir ejecutándose o no, se mantiene como una gran incógnita, este grupo de jóvenes están volviendo realidad sus sueños, y al mismo tiempo encienden desde un ángulo distinto la luz de las sorpresas en la sociedad taiwanesa.

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