El museo Hong-Gah de Beitou

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Las huellas de Taiwán

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Hong-Gah no es un museo que todos conocen. Ubicado en el piso 11 de un edificio, es fácil pasarlo por alto si no prestas atención. El Museo Hong-Gah no tiene un hermoso exterior fotogénico. Tampoco tiene un espacio abierto lo suficientemente grande como para albergar grandes eventos. Por lo tanto lo único que puede hacer un museo tan discreto como el museo Hong-Gah para atraer la atención del público y que lo visiten es la de planificar una exposición tras otra.

Cuando hablamos de Hong-Gah, debemos comenzar con el empresario llamado Andrew Chew. Establecido hace más de 20 años atrás por Andre Chew, el museo recibe el nombre de su padre, Chew Hong-gah. Un fanático de las artes, Andrew Chew también es un reconocido coleccionista de arte. Activo en el mundo del arte, decidió abrir un espacio donde los entusiastas de las artes pudieran reunirse. De este espacio surgió el precursor del Museo Hong-Gah.

Luego de comenzar su carrera en la industria electrónica, Chew se enfoca en las aplicaciones tecnológicas del arte. En consecuencia, Hong-Gah participa activamente en la organización de exhibiciones de videoarte. La exposición internacional bienal de videoarte del museo es un importante evento artístico. Sin embargo, el videoarte todavía no tiene un atractivo generalizado como las formas de arte más populares de pintura al óleo y escultura.

Es difícil lograr que la gente vaya a un museo de arte, pero es mucho más fácil que el museo vaya por la gente. El Museo Hong-Gah se ha enorgullecido de ser un «museo de arte comunitario» desde el principio, y se dedica a la enseñanza de la estética. Intenta utilizar recursos locales para crear razones para que las personas visiten un museo de arte.

Al principio, el museo se asoció con la Fundación de Cultura Peitou para celebrar la «Exposición de Arte de los Ciudadanos», invitando a artistas autodidactas locales a la exposición y sin imponer restricciones a los medios artísticos o contenido temático de las obras presentadas. Esto elevó enormemente el perfil del museo. Más tarde, el museo mantuvo a Beitou como el tema central de sus exhibiciones, y comenzó a realizar una exposición a cada año, invitando a curadores independientes, que ayudaron a dar forma a los temas y los objetivos de las exposiciones.

Zoe Yeh, quien se unió al equipo del museo hace cinco años atrás como curador interno, reformuló el programa para que la responsabilidad de la organización de las exhibiciones volvieran a manos del museo y que los curadores se encargaran del tema a exhibir, en vez de las escuelas. En base al tema elegido, los curadores reunían a los diferentes artistas para que fueran a las escuelas. El perfil de los alumnos se amplió para incluir desde preescolares hasta alumnos de la primaria y secundaria; asimismo, el programa también se abrió para personas mayores en centros de aprendizaje para personas de tercera edad.

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